La ciudad en la globalización neoliberal – tendencias actuales

Un análisis común dice que la importancia de las ciudades disminuye a raíz de la globalización en los ámbitos de la economía y la comunicación. Según esta perspectiva, las idiosincrasías locales desaparecen en un espacio global, mientras las ciudades no tienen otra opción que adaptarse lo mejor posible a las muy citadas circunstancias. A este argumento se le puede replicar que las ciudades realmente no son “víctimas” o receptores pasivos de la globalización. Más bien, la globalización también se produce en las ciudades.Sin entrar en los mecanismos explicativos dominantes queremos presentar algunas tendencias actuales en forma de tésis. Estas son : (1) la evolución de la ciudad empresarial, (2) los cambios de las estructuras y de las relaciones del espacio, (3) la creciente segregación social, y (4) la evolución de nuevas formas de regulación de las contradicciones sociales.

(1) La evolución de la “ciudad empresarial” hace que cambien tanto la percepción como la jerarquía de las tareas de la política urbana. Los contenidos y objetivos políticos se colocan en el contexto de la “política del emplazamiento”. Eso se ve de forma muy clara en la alocación de recursos públicos. Se reducen los gastos para, por ejemplo, la construcción de viviendas, la cultura, la educación, los asuntos sociales y la salud pública, mientras se los apoya muy generosamente a grandes proyectos como salas de espectáculos, auditorios, y centros de investigación en alta tecnología. Se pretende así transportar ciertas imágenes de la ciudad (como inovación, creatividad, éxito), tanto para los habitantes mismos como para gente de afuera. En vez del mejoramiento directo de las condiciones de vida, la política de la imagen toma precedencia. En otras palabras: Se trata del emplazamiento, no de la gente que vive en él.

Con los cambios en los objetivos de la política local vienen nuevas formas de política local. Especialmente, la relación de lo público y lo privado se está transformando: A igual modo como las ciudades se portan cada vez más según la lógica empresarial, cada vez involucran a más actores privados en la formulación y la realización de tareas públicas. Esta privatización de la política urbana crea nuevos espacios de planificación y decisión, los cuales – por su alto grado de exclusividad – tienen una falta significativa de democracia.

(2) Otra tendencia es la evolución de nuevas estructuras y relaciones espaciales. Muchas veces no son ciudades individuales donde se realizan los procesos descritos, sino más bien regiones urbanas. Por ejemplo, en Alemania se habla cada vez más de “regiones metropolitanas”. En los documentos oficiales de la política de planificación territorial, se refiere a estas regiones como “centros territoriales de productividad”, y como “motores del desarrollo comunitario, económico, social y cultural” (citas según Adam et al., 2005: 417). Los procesos de la evolución de tales regiones tienen mucho que ver con el hecho de que muchas funciones urbanas en las áreas de trabajo y vivienda se desplazan cada vez más a las regiones suburbanas y más allá. Surgen así nuevos enlaces entre las ciudades y sus alrededores, que se intentan regular por medio de programas de desarrollo regional.

Sin embargo, la competencia entre ciudades individuales se sobrepone a la evolución de regiones. Por otra parte existen ideas contradictorias sobre el fin de dichas evoluciones regionales: ¿Se trata de crear fuertes actores políticos cuyos efectos van dirigidos hacia dentro, en el sentido de una política de equilibrio regional? O – y esa es seguramente la opinión dominante - ¿se trata de posicionarse mejor en la competencia entre emplazamientos?

(3) Los desarrollos que hemos trazado hacen que las contradicciones sociales dentro de los espacios urbanos se diversifiquen y se agudicen. Se diversifican, porque surgen nuevas constelaciones de conflictos: La resistencia que surge en contra de la política urbana empresarial no es siempre progresiva, también existen formas de protesta muy particularistas (como, por ejemplo, en el caso de ciertas estrategias de la clase media en los suburbios, conocidos en inglés como “estrategias NIMBY” 1). Se agudizan las contradicciones sociales, porque aumenta la segregación de los espacios sociales. Mientras algunos barrios empobrecen, muchas veces los que se encuentran en directa cercanía de los restos de la “vieja economía” (p.e. instalaciones industriales cerradas), en otros, p.e. en los barrios antiguos de casas remodeladas, se concentra cada vez más prosperidad económica.

A pesar de esta segregación y polarización, los diferentes espacios urbanos y grupos sociales están estrechamente vinculados. Esto se ve muy claramente en el caso de los “gobal cities”. Su funcionamiento depende no sólo de los juristas altamente especializados, los banceros de inversión o los expertos publicitarios, sino también de “las secretarias (...) tanto como de los equipos de limpieza que asean los edificios donde los especialistas hacen su trabajo” (Sassen 1997: 16). Eso concierne no sólo los servicios empresariales, sino también el sector doméstico y la producción de los bienes del consumo particular: “La gentrification de las capas superiores crea una demanda por bienes y servicios que no se producen ni se venden en masa. La producción a los órdenes del cliente, la producción en series pequeñas, la producción de artículos de lujo, y la preparación de platos exquisitos suelen costar mucho trabajo, y los productos se ofrecen en tiendas pequeñas con un alto nivel de atención al cliente. Es muy común que en estos casos se encargue una parte del proceso productivo a pequeñas empresas, fábricas explotadoras o trabajadores a domicilio, para bajar los gastos” (ibid: 154).

(4) Las ciudades son más que lugares donde destacan a la vista las contradicciones sociales y espaciales que han sido creadas o reforzadas por los procesos de la globalización. También juegan un papel central en la regulación de dichas contradicciones. Las medidas que se toman para hacerle frente a la segregación socio-espacial no apuntan tanto a la eliminación de las causas, sino a la gestación de las consecuencias y al control de los afectados. El objetivo es impedir que la creciente desigualdad se convierta en dinamita social. En primer lugar, se intenta realizar una integración social a pequeña escala en los barrios marginados. Al nivel de la ciudad entera, el esfuerzo por la integración desaparece detrás de la aceptación de una creciente desigualdad socio-espacial. Entonces ya no existe la pretensión de superar la exclusión (Krunmacher/Waltz 2003, Mayer 2003).

En las llamadas “megalópolis del Sur”, la regulación de las contradicciones sociales es diferente. Los programas para el mejoramiento y la integración de los barrios marginados fracasan no sólo por la escasez de los recursos, sino por la magnitud de la marginación. La regulación de las contradicciones surgidas por la globalización neoliberal obedece en estos casos a otras reglas, las cuales ya no encajan en las categorías familiares “mercado” y “estado”. Muchas veces son organizaciones “privadas” las que controlan los barrios pobres, asegurándose la lealtad de la población tanto por la violencia como por la prestación de servicios que son indispensables para la vida diaria, pero que el estado apenas otorga. De ese modo, el papel regulativo del estado no desaparece, pero se borran las fronteras entre lo público y lo privado. Las actividades informales se vuelven muy comunes, mientras tanto, por el otro lado, las actividades del estado mismo se informalizan. “La informalidad”, como dice Julia Eckert (2003: 38 y siguiente) a próposio de las favelas de Mumbai, “no significa que el estado no esté presente. Por lo menos la policía siempre está y gana su ‘hafta’ (sus cuotas regulares); también la Hacienda apreciará los ingresos de las empresas informales. Y la administración municipal recibirá su recompensa por mantener los ojos bien cerrados si alguien pincha la tubería de agua o añade un piso a un edificio. Especialmente en estas situaciones informales, los representantes del estado pueden ganar mucho dinero (...). El estado existe, entonces, en unas formas tan “informales” como las de sus súbditos.”

En las ciudades no sólo se regulan las contradicciones de la globalización neoliberal, sino que también se las politiza. Los conflictos sociales en las ciudades (como en el campo) han adquirido, últimamente, una nueva dimension “glocal”: Los movimientos sociales urbanos muchas veces escogen una articulación no sólo local, sino también global. Ejemplos de ello son acciones simbólicas en lugares urbanos, donde se concentran instituciones globales de control económico (bolsas, bancos, centros de transnacionales), pero también los intentos de desarrollar nuevas y distintas formas de organizar la producción y la reproducción, como sucedió en los centros sociales en Italia, o en Argentina durante la crisis de los últmios años. Por tanto, las tendencias actuales en la evolución de las ciudades están marcadas no sólo por la globalización neoliberal, sino también por el esfuerzo de encontrar respuestas solidarias a sus marginaciones y sus exigencias extremas.

Markus Wissen,
Institut für Regionalentwicklung und Strukturplanung, Erkner/Brandenburg, und
Arbeitsschwerpunkt Weltwirtschaft der Bundeskoordination Internationalismus – BUKO
(Instituto de desarrollo regional y planificación estructural, Erkner/Brandenburgo, y grupo de enfoque “economía mundial” de la Coordinación Federal del Internacionalismo – BUKO)

1   NIMBY, „not in my back yard“, „no en mi patio“, se refiere a ciertas campañas contra depósitos de residuos tóxicos (nota de la traductora).

2 aburguesamiento, o aristocratización (nota de la traductora)

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Literatur:

Adam, Brigitte u.a. (2005): Metropolregionen als Forschungsgegenstand. Aktueller Stand, erste Ergebnisse und Perspektiven, in: Informationen zur Raumentwicklung, Heft 7, 417-430

Eckert, Julia (2003): Sundar Mumbai. Die städtische Gewaltordnung der selektiven Staatlichkeit, in: Jochen Becker/Stephan Lanz (Hrsg.): Space//Troubles. Jenseits des guten Regierens: Schattenglobalisierung, Gewaltkonflikte und städtisches Leben, Berlin, 35-50.

Krummacher, Michael/Viktoria Waltz (2003): Sozialraumorientierung, Quartiersmanagement: Strategie für einen Umbau lokaler Sozialpolitik?, in: Amos. Kritische Blätter aus dem Ruhrgebiet Nr. 2, 13-16.

Mayer, Margit (2003): Das Potenzial des Regulationsansatzes für die Analyse städtischer Entwicklungen am Beispiel territorialer Armutspolitik, in: Ulrich Brand/Werner Raza (Hrsg.): Fit für den Postfordismus? Theoretisch-politische Perspektiven des Regulationsansatzes, Münster 265-280.

Sassen, Saskia (1997): Metropolen des Weltmarkts. Die neue Rolle der Global Cities, Frankfurt am Main/New York.


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